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Perfect Blue de Satoshi Kon

Perfect Blue (1998 ), amen de ser un thriller escalofriante, basado en la novela de Yoshikazu Takeuchi es un anime sobresaliente en todos los sentidos. Destaca en primera instancia su perturbador diseño de animación; cada cuadro esta colmado de realistas detalles, que sumergen al espectador en un ambiente creíble y veraz, cabe entonces reconocer la gran labor en esto de Satoshi Kon y del productor Hiroaki Inoue . Pero por otro lado, cuando el director Satoshi Kon nos hace ingresar en el denso laberinto psíquico de los protagonistas, esa misma atmósfera bien trazada se torna excesiva y dudosa, como una pintura hiperrealista que se creyese fotografía pero que sin embargo en algún sitio insospechado de su composición ocultara la entrada a un sitio demencial y pesadillesco. Así entonces Perfect Blue nos comparte presenta un entorno de colores, movimientos y música, el universo ideal de una cantante exitosa como la bella Mima Kirigoe, todo oropel, luces y dichas ininterrumpidas. Y sin embargo en el torcido rostro de ese oscuro barrendero quizás se halle la desgarradura que ponga en fuga permanente toda la esencia ilusoria de ese ambiente de ensueño.

Perfect Blue

¿Cuál es la realidad entonces?

¿Quien está narrando todo aquí? Como en los mejores relatos de Borges o de Cortazar; como en la intuición principal de Philip K Dick o del cine de David Lynch, o del mejor Brian de Palma; el mundo de Perfect Blue es un páramo de espejos en donde todo es un reflejo infinito de cualquier otra cosa, como el mundo nuestro mismo, en su naturaleza verbal infinita, que se habla a sí misma en un coloquio de ecos que se difuminan en el silencio eterno. Nunca los creadores de Perfect Blue han logrado retomar este grado de profundidad inquietante- metafísica existencial, ni siquiera en la enorme Millennium Actress (2001) ni en la aquí si, demasiado ambiciosa, Paprika, detective de sueños (2006).

El final de Perfect Blue es un prodigio de ambigüedad en donde que no sabemos quien resolvió qué, sino que algún rompecabezas se ha armado para estructurar la pieza inicial de otro mayor y al parecer sin final, llevando al límite la cordura misma, la realidad como tal.

Un trabajo serio, (tortuosamente) inteligente; como mezclar en una habitación cerrada llena de vodka a Hitchcock, Roman Polanski y a Megumi Hayashibara o a Ayumi Hamasaki: algo inusual saldrá cuando se abran las puertas, tener el valor de enfrentarlo en un mundo tan extraño (Lynch) es lo importante: saber ver(se) en Terciopelo azul o Azul Perfecto.

Perfect Blue1

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